- 03 de diciembre de 2020

Está en plena ejecución el torteado de la cubierta, vital para la restauración de la Iglesia de Uquía.
Tras doce horas de obra continua, los trabajadores
concluyeron la primera capa de barro y paja sobre la cubierta, la sacristía y
la nave del edificio patrimonial; prosiguen luego las tareas de la segunda
capa, de desgaste.
Desde hace un año, el Ministerio de Infraestructura, Servicios
Públicos, Tierra y Vivienda (MISPTyV), a través de la Secretaría de
Infraestructura y su Dirección General de Arquitectura, lleva adelante la
restauración para la puesta en valor del edificio histórico, trabajo que cuenta
con la participación de la Dirección Provincial de Turismo y Patrimonio y
sugerencias del CONICET.
La obra de restauración, en su conjunto, implicó el desarrollo de múltiples instancias
hasta llegar al actual momento de torteado de la iglesia, que inició por la
cubierta y continuará con lo que resta de la nave: relevamientos y estudios
estructurales; diagnósticos; recuperación y tareas de conservación de piezas de
madera originales; desmontaje y recambio de cubiertas y vigas de cardón,
reparación de grietas importantes que ponían en riesgo la estabilidad del
edificio, revoques internos y el drizado para un refuerzo estructural.
“La obra avanzó todo lo que la pandemia permitió y hoy
estamos orgullosos de lo alcanzado: se repararon las grietas y paredes con
adobes preparados con material de la zona, se colocaron llaves de madera al
interior de las paredes, se logró el recambió de las vigas de cardón en una
renovada cubierta, y luego iniciamos el drizado, una técnica peruana antigua de
nudos con sogas que le darán refuerzo estructural”, explicó el ministro Carlos
Stanic, a cargo del MISPTyV, e informó que
días atrás el el arquitecto inspector del Ministerio Rodrigo Vidal,
junto a trabajadores de la empresa que ejecuta la obra, arrancaron a las 5 de
la mañana con el torteado de la cubierta”.
El torteado se desplegó sobre todo el techo de la iglesia,
abarcando la sacristía y la nave principal, en dos etapas: la primera, ya
concluida, comprende un espesor de barro y paja de aproximadamente 8 cm
extendidos en todo ese sector; mientras que en los días próximos iniciará la
segunda, denominada capa de desgaste, que es la que impermeabilizara la torta y
la protegerá de las lluvias.
La ejecución del torteado grueso se llevó adelante en dos
grupos y se desarrolló en aproximadamente doce horas continuas de trabajo
manual. El adobe se subió balde por balde a la cubierta y se distribuyó tanto
en ese sector, como en la nave de la iglesia y la sacristía.
El arquitecto inspector Vidal, por su parte, expresó que
“era un momento muy esperado por todo el equipo ya que significa recueprar la
cubierta de este edifico valioso, histórico”; “es uno de los momentos más
delicados de toda la obra, así que estábamos con muchas ganas, y fue un trabajo
que realizamos con mucho cuidado, como cada paso en esta gran obra, y con mucho
compromiso y dedicación”. “Estamos muy contentos todo el equipo, y sentimos
gran orgullo por lo que significa y significará para la historia del edificio
esta restauración”, valoró.
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