- 10 de diciembre de 2024
El partido del expresidente apoyó desde el inicio al Gobierno, pero luego fue poniendo condiciones. Las rispideces y el recelo del círculo rojo del jefe de Estado aislaron al titular del PRO. El diálogo con la UCR y el kirchnerismo.
Buena parte del primer año de Javier Milei como presidente
estuvo marcado por la relación con quien fue hasta este momento su principal
aliado en la gestión: el PRO. Claro que ese vínculo no fue lineal ni estuvo
exento de cortocircuitos.
“Antes de casarse hay que convivir”, repetía el expresidente
y titular del PRO, Mauricio Macri, siempre que le preguntaban por la tan
mentada fusión con La Libertad Avanza. En aquel entonces, el partido amarillo
votaba casi a libro cerrado lo que necesitaba el Gobierno, pero poco a poco
comenzó a cambiar el cuadro de situación.
La injerencia de Macri en la toma de posición fue cada vez
más gravitante. “Mauricio no quiere enfrentarse al Gobierno, le quiere marcar
la cancha”, señaló a TN un legislador de peso en el PRO. “Buscó decirle ‘me
necesitás’. Mostró poder político”, aclaró.
El mensaje fue por elevación al Presidente, pero estaba
destinado a su entorno. Macri venía advirtiendo que la mesa chica de Milei no
le permitía acercarse o aportar ideas -y esencialmente, equipos- para la
gestión. Y siempre salvaguardó su relación con el mandatario, con quien siempre
destacó el respeto y cariño mutuo.
Pero un día se terminaron las milanesas en la Quinta de
Olivos. Ambos líderes políticos solían degustar la típica comida argentina e
intercambiar conceptos. Milei le dice “Presi” a Macri en clara señal de
respeto, pero en su entorno tienen otros planes.
La mesa chica de Balcarce 50 niega contactos en el corto
plazo con Macri, pero asegura que tiene como nexo de negociaciones al jefe de
bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo. La Casa Rosada quiere tener un
diálogo “uno a uno” con todos los sectores de los bloques del PRO en Diputados
y Senado para cada iniciativa. Descarta un acuerdo institucional en el corto
plazo
Una alianza a cuentagotas: irían separados en las elecciones
legislativas
Las indisimulables tensiones entre el gobierno de Javier
Milei y el expresidente Mauricio Macri generaron graves cortocircuitos en la
relación, que pueden tener consecuencias a futuro. Y el primer impacto se puede
materializar en las elecciones legislativas del año que viene.
“Después de una sucesión de hechos, hoy estamos muy lejos
del Gobierno”, aseguraron a TN en el entorno del expresidente Mauricio Macri.
Pero incluso fueron más allá: “Estamos trabajando la idea de ir solos a las
legislativas del año próximo”.
“Ni cuando estábamos demasiado bien ni ahora que estamos
demasiado mal, me aventuraría a tomar una decisión”, remarcó una fuente de peso
en el bloque de diputados nacionales del PRO. El caso es que la discusión será
“distrito por distrito”, no habrá un mandato unívoco en todo el país, ya que
hay realidades diferentes a lo largo y ancho del territorio nacional.
“Habrá lugares donde LLA y el PRO tengan más candidatos y en
otras menos, donde será más fácil acordar”, indicó alguien que sigue de cerca
el armado electoral. Sucede que la zona de mayor discusión será naturalmente la
Ciudad y la provincia de Buenos Aires, ya que ambos partidos nacieron en esa
misma región y tienen allí su mayor peso específico.
Muy distinta es la realidad en el interior del país, donde
además todavía quedan algunos caciques del peronismo. “No me imagino que no
vayamos juntos en esas provincias, como Formosa, Santiago del Estero o Catamarca,
ir separados es 100% ser funcional a los gobernadores”, subrayó un referente
del PRO a este medio.
El rol de la oposición dialoguista y los que quedaron en el
camino
El radicalismo fue otro de los aliados que tuvo el Gobierno,
pese a que no fue de manera homogénea. El bloque de la UCR en Diputados se
partió tras reiteradas desavenencias internas, lo que dio origen a los llamados
“radicales peluca”, un puñado de diputados que ahora juega en tándem con el
Gobierno, pero en los papeles sigue dentro del bloque que conduce Rodrigo de
Loredo. Los que sí rompieron fueron aquellos que responden a Martín Lousteau y
Facundo Manes, que armaron Democracia Para Siempre, con 12 legisladores. Ellos
representan una oposición dura a Milei.
Al margen de los radicales díscolos, el bloque conducido por
de Loredo está dentro de la oposición dialoguista, donde también se encuentra
el MID de Oscar Zago. Pero los aliados del Gobierno fueron cambiando. Al
comienzo de su gestión, el bloque de Encuentro Federal, que lidera Miguel
Pichetto, fue uno de los principales negociadores en la votación por la Ley
Bases. Conforme fueron pasando los meses, este espacio se alejó del oficialismo
y ya impulsa una agenda propia.
Los cambios y las alianzas llegaron al punto tal que el
peronismo tendió puentes con parte de lo que eran los aliados de Milei. En ese
lote se encuentra la bancada de Pichetto, que tiene raíces en el PJ, y con los
que lograron condicionar a Milei desde el Congreso.
El caso de Unión por la Patria es el de la oposición más
intransigente, con un fuerte discurso contrario a las políticas de Milei, que
se vio potenciado con el rol cada vez más protagónico que asumió la
expresidente Cristina Kirchner. Desde su nueva función al frente del PJ -y unos
meses antes también- asumió un papel preponderante y se posicionó como una de
las mayores opositoras al Presidente.
Este enfrentamiento funciona para ambas partes, ya que el
propio Milei considera a CFK su némesis ideal. “Hay que ganarle en las urnas”,
aseguran cerca del Presidente. En más de una oportunidad, el jefe de Estado la
reconoció como su adversaria y utilizó esa rivalidad para polarizar. Una suerte
de “ellos o nosotros” que representa “es el cambio o volver al pasado”.
Fuente: TN
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