- 26 de febrero de 2025
La decisión de Javier Milei generó el rechazo de gran parte del arco político. Desde pedirle al presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti, que no les tome juramento hasta rechazar en el Senado sus designaciones.
Una por una, las alternativas que están en estudio.
La decisión del presidente Javier Milei de nombrar por
decreto a los jueces Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla como integrantes de la
Corte Suprema de Justicia generó el rechazo de gran parte del arco político,
que comenzó a evaluar alternativas para intentar frenarlo.
Todos coinciden en que el Senado debe hacer valer su
facultad para aprobar y rechazar los pliegos, pero ante el decreto presidencial
se abren distintas posibilidades, desde pedir al presidente de la Corte
Suprema, Horacio Rosatti, que no les tome juramento; hasta rechazar el
nombramiento por decreto presidencial en la Cámara alta.
Además, se inició un debate respecto de la
constitucionalidad del decreto de Milei, dado que desde la oposición sostienen
que solo puede usarse la herramienta de nombrar jueces en comisión cuando el
Congreso esté de receso. La judicialización es una opción que también está bajo
análisis.
Qué opciones analiza la oposición
La opción que en gran parte de la oposición evalúan como “la
más razonable” es que los propios jueces rechacen el nombramiento por decreto y
esperen el tratamiento de sus pliegos en la Cámara alta.
Algunas fuerzas políticas comenzaron este martes a hacer
circular un video de García-Mansilla en su audiencia en la Comisión de Acuerdos
del Senado en la que dijo: “Visto el impacto que tuvo el decreto 83 en la
opinión pública, yo no hubiera aceptado una nominación en comisión”. La presión
para que no acepten está en marcha.
Antes o después, el Senado tendrá la última palabra sobre
los pliegos de ambos jueces y la advertencia es que si aceptan ser nombrados en
comisión podrían terminar perdiendo los votos favorables de la oposición.
Esa es una de las razones que, según pudo saber TN,
preocupaba a Lijo sobre la posibilidad del decreto presidencial, sumado a que
no podría pedir licencia en Comodoro Py y si la Cámara alta no aprueba su
pliego, a fin de año se quedará sin Corte Suprema y sin juzgado.
Otra de las alternativas es que Rosatti no les tome
juramento. El presidente del máximo tribunal fue nombrado por decreto del
expresidente Mauricio Macri durante el receso legislativo, pero no asumió hasta
que su pliego obtuvo la conformidad del Senado. Lo mismo sucedió con Carlos
Rosenkrantz. Bajo ese argumento, Rosatti no tendría impedimento para rechazar
tomarles juramento.
Un sector que impulsa ese pedido es el Foro Encuentro
Reformista, integrado por militantes y dirigentes radicales.
Pero también el Senado, con mayoría simple, puede rechazar
la designación de los jueces por decreto. Por estas horas, es la opción que
toma mayor fuerza. El malestar de la oposición es creciente y los contactos para
evaluarlo son permanentes.
“El Senado tiene la habilitación para reunirse y
rechazarlos, porque son designados en comisión”, dijo a TN la diputada
Margarita Stolbizer. Su par cordobés del PRO Oscar Agost Carreño coincidió: “Si
el Gobierno persiste en esta maniobra, desde el Congreso tendremos que activar
los mecanismos constitucionales para restablecer el equilibrio y el buen funcionamiento
de las instituciones”.
La judicialización es otra de las alternativas. Ya hay un
antecedente cuando el entonces juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla
dictó una medida cautelar que suspendió el decreto de Macri y ordenó a la Corte
abstenerse de tomarles juramento a Rosatti y Rosenkrantz.
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