- 14 de julio de 2025
El Gobierno no negocia fondos por votos, explican en la Rosada. Cuál es el costo fiscal de las medidas sancionadas, qué pasa con las privatizaciones. Pensando en el 2027 algunos sindicalistas y gobernadores mantienen conversaciones.
Javier Milei siempre sostuvo que no está dispuesto a
“negociar con la casta” y menos aún con proyectos que afectan el equilibrio
fiscal. En los últimos días este principio se aplicó de manera estricta y La
Libertad Avanza se distanció, como nunca, no sólo de las fuerzas opositoras,
sino también de las afines.
En términos legislativos, el resultado fue negativo para el
Gobierno ya que se aprobaron leyes que será difícil vetar y tuvieron media
sanción proyectos que, en todos los casos, afectan el equilibrio fiscal, es
decir la piedra angular de la estrategia oficial.
Como telón de fondo, cabe recordar que, en términos de la
relación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, históricamente el juego
consistió en que los gobernadores a cambio de conceder al Poder Ejecutivo los
votos necesarios pedían recursos para sus provincias.
El actual jefe de Estado, suele decir a su círculo íntimo de
manera enfática, que no piensa entrar en este juego. En su opinión, La Libertad
Avanza debe concretar las promesas que la llevaron a la presidencia y que los
políticos deberán acompañarlos o someterse al castigo de la sociedad.
“Los legisladores deben votar de acuerdo a sus convicciones
no para obtener algo a cambio”, así explican sus allegados el pensamiento de
Milei. En la oposición, esto se lee como que la actual administración “no está
dispuesta a negociar nada”.
Y, los gobernadores pudieron percibir que Milei no está
dispuesto a ceder. Por esta razón es que, llamativamente, las 24 provincias se
pusieron de acuerdo en dos proyectos, uno para tornar automáticas las
transferencias por Adelantos del Tesoro Nacional (ATN) y otro para coparticipar
el impuesto a los combustibles.
Analistas políticos evalúan que, en su intransigencia, Milei
logró agrupar a los gobernadores que han demostrado estar en condiciones de
plantear exigencias a la administración central, como demuestra que hayan
logrado media sanción para estos dos proyectos con más de dos tercios (56 votos
afirmativos) en el Senado.
Tras la sanción de las iniciativas que afectan las cuentas
del Tesoro, el Ejecutivo insiste en que las va a vetar y/o judicializar. Al
mismo tiempo, elevó el tono en el debate público al acusar a la oposición de
llevar adelante “un golpe institucional” y Milei llegó a calificar de
“traidora” a Victoria Villarruel por haber presidido la cesión del Senado en la
que se aprobaron estos proyectos (en el entorno de la vicepresidenta explican
que, si no lo hacía ella, el timón lo iban a tomar las autoridades de la cámara
que le siguen en la línea jerárquica).
Costo fiscal
Desde el Gobierno insisten en que el equilibrio fiscal no se
negocia y calculan que las iniciativas de la oposición tienen un costo fiscal
de 2,5 puntos del PBI (contra un superávit primario de 1,6% previsto para el
año).
Otros cálculos plantean cifras menores. Por caso, la Oficina
de Presupuesto del Congreso estimó que las modificaciones en materia de
discapacidad podrían llegar a costar en el peor de los casos 0,42% del PBI a lo
que habría que agregar 0,66% por los ajustes en las jubilaciones.
El reparto del impuesto a los combustibles más los ATNs
podrían significar 0,38%, según Analytica. La suma llega a 1,46% del PBI.
En tanto, para la consultora PxQ el costo fiscal de todos
los proyectos es algo más, ya que según sus números alcanzaría 1,6% en 2026.
La incidencia para lo que resta de 2025 de la batería de
medidas aprobada por el Senado asciende a 0,7% del PBI, de acuerdo con
Ecolatina, en tanto que PxQ lo calcula en 0,8%.
Pero más allá del impacto fiscal, entre los operadores del
mercado se estima que al menos hasta las elecciones, los tiempos políticos
serán turbulentos, una razón más que los lleva a pensar que difícilmente baje
el riesgo país a corto plazo.
Repliegue
Una pieza clave en la relación con los gobernadores es
Santiago Caputo, pero en la Casa Rosada se comenta que el asesor estrella se
replegó en los últimos días.
La relación con los mandatarios del interior es una de las
muchas tareas a cargo de Caputo. También es el canal de diálogo para los
legisladores, representantes políticos, empresarios y sindicales. Asimismo, los
ministros solían pasar por su despacho cuando necesitaban una definición
política. Ahora dicen en los pasillos oficiales que el asesor está poco
presente.
La explicación que se da en fuentes libertarias por esta
actitud de Caputo se vincula a “las diferencias” que tiene con Karina Milei.
Afirman que el asesor no coincide con la estrategia que lleva adelante la
hermana del presidente de formar listas de candidatos para las próximas
elecciones con libertarios “puros”. Un conflicto de difícil resolución ya que
nadie puede creer que exista la opción de escoger entre Karina y Santiago
Caputo.
Algunos especulan que el repliegue de Santiago sería parte
de una estrategia para mostrarle a Karina que su rol es indispensable como, en
su momento, solía remarcar Milei.
En la opinión del asesor, comentan, La Libertad Avanza
debería acordar con los gobernadores porque, por más que al oficialismo le vaya
muy bien en los comicios, igual no tendrá mayorías en el Congreso.
Privatizaciones
Estos enfrentamientos internos podrían explicar en parte la
preocupación en círculos empresarios respecto “al limitado avance que hasta el
momento se ha logrado en materia de privatizaciones”.
En el tema intervienen distintos funcionarios, como el
ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger,
el titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, Diego Chaher,
y el coordinador de Infraestructura del Palacio de Hacienda, Martín Maccarone.
Sin embargo, se comenta que las iniciativas no avanzan porque no existe una
autoridad superior que impulse los procesos.
No sería el único problema. Por caso, en medios de las
empresas se plantean dudas sobre la forma en que el Gobierno piensa llevar
adelante una cuestión crítica, como es el mejoramiento y construcción de rutas.
El Presidente públicamente se refirió al modelo para licitar
más de 9.000 kilómetros de rutas. Según las palabras de Milei, se trata de
“poner la ruta nueva y después la vas operando, vas a cobrar el peaje, y
después cuando terminás, la transferís a lo largo de unos años, con lo cual,
eso lo puede hacer el sector privado sin ningún problema”.
Sin embargo, para las empresas “no cierran los números” y
agregan que la eliminación de Vialidad genera problemas para atender la
logística. En este sentido, indican que el llamado a una licitación de 741
kilómetros de rutas nacionales enfrenta problemas por la falta de interesados.
A pesar de que la convocatoria incluye tramos importantes en las provincias de
Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes, se debió extender hasta el 5 de agosto
el plazo para la presentación de ofertas.
En medios privados se comenta que las autoridades están
dando pocas definiciones que no permiten realizar con una mínima precisión la
tasa de retorno de los proyectos -y menos en una economía inestable y carente
de crédito como es la argentina-. Dicen que, ante la inquietud de los
potenciales contratistas sobre la política tarifaria, la respuesta del Gobierno
fue “primero hagan las obras y luego vemos el peaje”, una fórmula que se interpreta
como imposible.
Pensando en 2027
Mientras el Poder Ejecutivo se distancia de los
gobernadores, importantes sindicalistas están haciendo discretos acercamientos
a los mandatarios del interior para ir armando una propuesta de centro de cara
a las elecciones nacionales de 2027.
Algunos de los popes gremiales piensan que es necesaria una
renovación que debería dejar de lado tanto a la provincia de Buenos Aires como
a la Capital. Dicho de otra forma, excluir al macrismo y a otros dirigentes que
se consideran del pasado, como son Cristina, Axel Kicillof y Sergio Massa.
Fuente: Infobae
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