- 27 de octubre de 2025
El Presidente obtuvo más del 40% de los votos y amplió su poder legislativo. Karina Milei y Guillermo Francos salieron fortalecidos y La Libertad Avanza consolidó su liderazgo nacional. El peronismo atraviesa una nueva etapa de reproches internos.
El presidente Javier Milei fue el gran triunfador de las
elecciones. Consiguió la ratificación de su gestión: obtuvo la mayoría de los
votos, pintó buena parte del país de violeta, logró un enorme crecimiento en el
número de bancas y puso en crisis tanto al kirchnerismo como a Provincias
Unidas.
Los datos fueron categóricos: consiguió el 40,84% de los
votos, es decir, 8,7 millones de sufragios, 14 puntos más que el Frente Patria.
Pintó de violeta 16 provincias y sumó 64 nuevas bancas que, agregadas a las que
ya tenía, lo dejan con 101 diputados entre propios y aliados. También logró
cambiar la configuración del Senado: Fuerza Patria quedó mucho más lejos del
quórum y la cámara quedó casi dividida en tercios imperfectos.
Milei tiene ahora la tarea de buscar consensos, porque LLA
queda igualmente a casi 36 votos del quórum. El Presidente puede interpretar el
triunfo como un gran plebiscito a su gestión y a su liderazgo, pero también
como una invitación a ser un negociador pragmático y hábil. En su discurso dio
señales de moderación e hizo una amplia convocatoria al diálogo con la
oposición dialoguista y con los gobernadores. Claro que, después de semejante
triunfo, esas negociaciones estarán en un plano inclinado, donde los
mandatarios provinciales mirarán desde abajo.
En su mensaje, agradeció a Mauricio Macri por su
acercamiento y apoyo. También mencionó a Guillermo Francos, a Toto Caputo, a
Bausili y al excanciller Gerardo Werthein, a quien reconoció haber logrado el
apoyo de los Estados Unidos. Ninguno quedó afuera. Agradeció especialmente a
Santiago Caputo y a Karina Milei, una señal de que el triángulo del poder
seguirá en pie.
Pero lo más importante de su discurso fue que ratificó la
necesidad de emprender el camino de las reformas de segunda generación y
aseguró que “hay decenas de diputados de otras fuerzas” con los que podrá
encarar diálogos. Además, invitó a “los gobernadores que tengan representación
parlamentaria” a iniciar el diálogo.
El resultado fue mucho más holgado de lo que el propio
Gobierno había previsto. Con los números obtenidos, el Presidente supera
ampliamente el tercio de diputados con los que él mismo había dicho conformarse
para considerar que hacía una buena elección. Ahora, si veta una ley, le sobran
votos para sostener esos vetos frente al Congreso nacional. Además, queda a
salvo de cualquier intento de juicio político que la oposición pudiera
promoverle.
Karina Milei, artífice del armado nacional del partido, sacó
anoche varios cuerpos de ventaja en su puja interna con Santiago Caputo. A las
siete de la tarde, cuando ya conocía los primeros números, salió a hablar con
los periodistas junto con Martín Menem. Fue una señal indiscutible de fortaleza
de “La Jefa”. Por lo pronto, un funcionario cuya continuidad se ponía en duda,
Guillermo Francos, fue informalmente ratificado como jefe de Gabinete.
El otro gran ganador de la jornada fue Diego Santilli, que
en apenas dieciocho días de campaña pasó de estar quince puntos abajo del
peronismo a convertirse en el gran vencedor. Demostró que el peronismo puede
ser vencido.
El peronismo entrará en crisis. Cristina Kirchner y Axel
Kicillof se cruzarán responsabilidades. Cristina culpará a Kicillof por haber
anticipado la elección bonaerense, lo que llevó a los intendentes a no
movilizar el aparato. El gobernador, a su vez, responsabilizará a la
expresidenta, porque fue ella quien tuvo la lapicera a la hora de armar las
listas, de las que quedaron excluidos los candidatos de su sector.
Pero, en rigor, no perdió el peronismo kirchnerista: a nivel
nacional, LLA hizo una gran elección, incluso en provincias donde se creía que
perdería.
La gente ratificó la gestión de Milei. Hay varias
explicaciones posibles: el miedo a volver al pasado —porque el triunfo
kirchnerista del 7 de noviembre fue un semáforo amarillo de peligro—; los
errores en la elección de candidatos de Fuerza Patria, como un muy poco atractivo
Taiana; o tal vez la expectativa de los electores, incluso de aquellos que
atraviesan un presente difícil, de que existe un futuro mejor. Pero la victoria
fue contundente.
Provincias Unidas, como armado legislativo, obtuvo un lejano
7% de los votos. Quedará con 20 bancas: pocas frente a las pretensiones
originales, pero suficientes para convertirse en el pivote al que LLA deberá
recurrir para conseguir apoyos en la aprobación de sus proyectos. El primero
será el presupuesto nacional.
Sin embargo, PU, como proyecto político hacia 2027, mostró
una fuerte limitación. El candidato de Córdoba, Juan Schiaretti, quedó segundo,
14 puntos debajo de LLA. En Santa Fe, la fuerza de Pullaro terminó tercera. Y
también fue derrotado el gobernador de Chubut. Solo Gustavo Valdés, mandatario
de Corrientes, resultó vencedor, aunque apenas por dos puntos.
La elección de ayer mostró que Milei consolidó su condición
de principal líder político del país. Tal vez el amplio triunfo de Patricia
Bullrich la haga soñar con ser candidata a jefa de Gobierno porteño. Pero
Santilli, luego del enorme batacazo, tiene derecho a reclamar un lugar de
relevancia central: arrasó en una tierra históricamente peronista. Con su
perfil moderado y no tan duro como el de Espert, movilizó el voto blando y
logró que más electores fueran a votar. Tal vez pueda ser candidato a
gobernador.
Ahora, con estos resultados, votan los mercados. Y todo
indica que bonos y acciones tendrán una fuerte suba. El ministro de Economía,
Luis “Toto” Caputo, no debería tener demasiados problemas en mantener las
bandas de flotación, como ya lo anticipó en los últimos días.
Fuente: TN
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