- 09 de octubre de 2025
La iniciativa preocupaba al Gobierno, pero, gracias a contactos con los gobernadores y con ex aliados, el texto sufrió cambios y tendrá que volver al Senado
Minutos antes de la votación del proyecto para limitar el
uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia los libertarios estaban
expectantes. Como no habían logrado boicotear el quórum de la sesión especial,
enfocaron todos sus esfuerzos en lograr -al menos- la modificación de alguno de
los artículos del proyecto de ley para que tenga que volver al Senado.
En la Cámara alta el proyecto había sido aprobado con un
amplio consenso que incluyó a referentes del radicalismo, fuerzas provinciales
e incluso algunos díscolos del PRO. De hecho, cerca del presidente de
Diputados, Martín Menem, consideran que es difícil que el oficialismo pueda
evitar que el Senado insista con el texto original.
Sin embargo, en el oficialismo destacan que será una
negociación que quedará para después de las elecciones. Lo mismo ocurrirá ante
un eventual veto presidencial de Milei: la insistencia se tratará en noviembre
o diciembre. Para esa fecha, el oficialismo espera que el fin de la campaña y
el resultado electoral le permitan retomar el diálogo con los ex aliados que
colaboraron durante el primer año de gestión. En el mejor de los casos, se
trataría en diciembre con la nueva conformación de la Cámara, en la que los
libertarios probablemente tengan un tercio de diputados propios que les permita
defender cualquier veto.
Además, desde el bloque LLA destacan que los 140 votos
positivos muestran que la oposición todavía está lejos de los dos tercios que
le permitan rechazar un veto. Ven luz al final del túnel.
En la previa de la sesión, el asesor presidencial Santiago
Caputo, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y el ministro del Interior
Lisandro Catalán buscaron acercarse con los gobernadores para evitar otra
derrota legislativa.
Por ejemplo, lograron que los cuatro misioneros de
Innovación Federal se abstengan tanto en la votación en general como en
particular y que los tres diputados salteños directamente se ausenten, al igual
que el rionegrino que responde al gobernador Alberto Weretilneck. El gobernador
de Salta, Gustavo Sáenz, incluso había protagonizado una curiosa protesta en
Plaza de Mayo por falta de obras y fue recibido por Francos y Caputo el día
anterior a la sesión.
Los tres tucumanos del bloque Independencia, que responde al
gobernador Osvaldo Jaldo, también se ausentaron. El chubutense Nacho Torres
aportó la abstención de “Loma” ávila y el entrerriano Rogelio Frigerio hizo lo
propio con las ausencias de Francisco Morchio y Marcela Antola. Los primeros
dos integran Encuentro Federal y la última Democracia para Siempre. La
santafesina Melina Giorgi, que responde al gobernador Maximiliano Pullaro,
también se abstuvo.
En una suerte de “movimiento de pinzas” el presidente de
Diputados Martín Menem y su aliado del PRO Cristian Ritondo jugaron fuerte para
quebrar la mayoría que aprobó el proyecto en general.
En concreto, lograron que dos ex aliados del MID (Oscar Zago
y Eduardo Falcone) se abstuvieran de votar el artículo 3 del proyecto. Algo
similar ocurrió con los ex libertarios Carlos D’Alessandro y Gerardo González
que ahora integran el bloque Coherencia: ambos pasaron de votar en favor de la
ley a rechazar el artículo en particular.
Por otro lado, tres diputados del PRO que suelen votar en
contra del Gobierno (álvaro González, Sofía Barbilla y Héctor Baldassi) también
rechazaron el artículo que pone un límite de 90 días para la validez de los
DNU. Los libertarios lo atribuyeron a las gestiones de Cristian Ritondo.
Hubo otros diputados que votaron a favor del proyecto en
general, pero rechazaron el artículo de la polémica. Fueron tres diputados de
la Coalición Cívica (Juan Manuel López, Marcela Campagnoli y Victoria Borrego)
y los radicales Karina Banfi y Fabio Quetglas. Sin embargo, estas fuerzas ya
habían planteado sus diferencias sobre el criterio de poner un plazo de 90 días
porque consideran que el Senado “se pasó de rosca”. De hecho, la Coalición
Cívica presentó un dictamen de minoría propio sin límite de tiempo cuando el proyecto
se debatió en comisión.
El proyecto que volverá al Senado establece que ambas
Cámaras deben ratificar los DNU, por lo que el rechazo de una de ellas es
suficiente para hacerlos caer. El texto original también establecía un límite
de 90 días para que el Congreso se expida. Ese fue el artículo rechazado.
Fuente: Infobae
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